Capítulo I: Elía

Cada mañana lo mismo. Ese extraño sueño del búho con complejo de vampiro. Ese extraño búho grisáceo azulado. Y aquí estoy yo sentado en mi cama, tocándome los enredos en mi pelo castaño y haciéndome demasiado daño ya, pensando que diablos significan estos sueños. Porque ya no tengo edad para soñar con pajaritos malos que comen corazones ajenos... sí, corazones... mi madre cree que es por el aburrimiento de no encontrar trabajo, o porque leo demasiados cómics raros, también culpa a las series tan chungas que veo... quizá tenga razón, prefiero pensar que es eso, antes de pensar que me estoy volviendo majara.

Ya
harto de pensar de manera estúpida, me levanto y voy a desayunar. Nada más salir por la puerta de mi cuarto me espera mi fiel mascota, mi perro Helo, Un labrador color canela que aun no tiene ni un año, el cual solo quiere jugar o salir a la calle hacer sus necesidades. Me pongo haber si consigo desenredar mi pelo, algo extraño ya que no lo tengo tan largo. Me pongo con el resto, Me quito las legañas de mis ojos marrones oscuros. Cuando de golpe oigo algo que me da muy mal rollo.
- Hijo de Apolo... - una voz de lo mas tenebrosa.

Hizo que mi carne se erizara, incluso me asomo por la puerta del baño para saber si alguien me esta haciendo un broma. Mi hermana o cuñado. Aunque no había oído la puerta... ni la de la calle, ni la principal. Decido seguir arreglándome. 


Al salir del baño, yo sonriente, pongo el café. Y vuelvo a oír una voz, aunque esta vez es una voz femenina.


- Ayuda... hijo de... Apolo... - una voz de una chica, parecía dolorida.

- Genial... estoy perdiendo la cabeza... - me llevo la mano a la cabeza. Esto cada vez era mas raro. "Hijo de Apolo"... ¿Apolo no era un dios griego?

Cansado de romperme la cabeza con tonterías, prefiero rompérmelas con algo que importe de verdad, así que me tomo mi café, cojo mi chaqueta de la suerte y me voy en busca de trabajo.

Al salir esta allí mi coche. Me gustaría decir que es cochazo enorme, el cual es de los mas rápido. Pero no. Este coche esta en la familia desde que era pequeño y correr lo que se dice correr, pues no. Pero al menos me lleva del punto A al punto B, sin hacerme cosas raras, gasta poquísimo, tiene un color dorado el cual es fácil de distinguir. Y sobretodo, es todo mio.

Empiezo mi camino, poniéndome la canción a todo volumen y cantado a dúo. Cuando de golpe algo choca contra el cristal de mi coche.

Al bajarme y comprobar que había, no encontré nada. Solo una pequeña grieta, que me hizo pensar en lo caro que va a ser repararlo,mire por el suelo por si hubiese algo, pero no vi nada . Pero una extraña sensación me recorrió el cuerpo y note algo sobre la copa de los arboles.
Iba a volver a meterme al coche, cuando algo veloz descendió del cielo a mi dirección. Con un gran reflejo, di un salto hacia delante.

Al girare vi a un enorme, Búho grisazulado, que se le había encallado el pico contra el asfalto. Yo me quede paralizado mirando a ese bicharron, alguien se había pasado alimentando a ese Búho.

De golpe se giró mirándome, y empezó a graznar, lo único que pensé fue ¿los búhos graznan?, me levante como pude y salí de allí corriendo. Pero entonces recordé mi coche, me gire para salir corriendo con él, pero ya no estaba.

- CUIDADO!

Pensé que fue alguna imaginación. Pero algo me arroyo, apartándome. Y del cielo cayo mi coche. Eso si que me dolió.

- Mi coche!... - flipante, el Búho de las narices me había tirado mi coche, como si fuese una piedrecilla. Un gran miedo me recorrió el cuerpo - mi madre me mata... - mire a mi izquierda y vi a una chica, de pelo largo negro, recogido en una trenza. Vi como cogía su bolsito, metía la mano, si ya ese dichoso día no fuese extraño, saco un puñetero arco con sus flechas y todo. Esa tía quien era ¡¿Mary Poppins?!

Extendió el arco y apunto al cielo, cuando mire volví ha ver al búho de las narices. Y no dejaba de graznar, si en verdad esos bichos daban suerte, a ese nadie se lo había dicho. Se dispuso a bajar para atacarnos, descendió a gran velocidad, pero ella le seguía apuntando, que yo no se a que esperaba

- Pero a qué esperas?! DALE! - Le grite

- Callate! - Ella seguía apuntándole y para estar a esa distanciá le dio en un ala.

El búho hizo un ruido que en verdad, creo que me perforo el tímpano. Pero como apareció... se fue.

Mire a la chica, para agradecerle por su ayuda.

Pero la tía borde me dedico una mirada mas fría, que no se que me dio más miedo el pajarraco o ella.

- Eres un inútil – me soltó la tía simpática. Yo le fui a responder, pero ni me dejo – vamos, tengo que llevarte a lugar seguro.

- Perdona?! Yo contigo no me voy a ningún lado, y menos sin antes llamar a ...

- No hay tiempo de llamar a nadie, te vienes conmigo. - empezó agarrarme del brazo, y estirando.

- Que me sueltes... - la tía jodía tenía fuerza.

- No tengo tiempo para estupideces, vamos. Me han mandado para ponerte a salvo y eso haré.

- He dicho que me suel... - No pude acabar la frase y de mi mano derecha, que luchaba contra la suya para que me soltara el brazo izquierdo, salio una luz muy caliente, la cual hizo que la chica saliera unos metros volando. - … tes.

- Si no tuviera que salvarte, te arrancaría las tripas. - me decía doña simpatía, levantándose del suelo . No se que había sido esa luz pero me alegre de haberla hecho daño.

- Y dale con salvarme... para empezar. 1)Que tienes algún trastorno o complejo con la de los juegos del hambre vestida con la dichosa trenza y el arco, 2)Quien dices que te ha mandado a salvarme y porque? Y 3) ¿Quién coño eres tú?

- Soy una amazona. - me quede en shock, era una enferma mental. - Soy Alejandra, hija de Artemisa. Y me manda a salvarte mi tío.. Apolo. Dios del Tiro con Arco y la Curación, Dios de la Música, la Poesía y las Artes, Dios de la Luz y del Sol, la Verdad y la Profecía... Tú padre.

- Claro… y yo soy Mario Bros

Vaya mirada me hecho la tía loca. Me llamo Elía Deltos y esto tiene pinta de qué me metido en un lío muy gordo.


















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